25 de Febrero 2011
fuente: Ecos De La Costa
Y es que por el crucero de López Mateos y Allende, según señala el comerciante Jonathan Castillo, hay personas que limpian los parabrisas pero hacen la actividad bajo los influjos de alguna droga, y representan una seria amenaza para los automovilistas, pues se les hace fácil subirse a los cofres de los automóviles para limpiar los vidrios sin medir las consecuencias de sus actos.
También en ese mismo crucero José Manuel Gómez, comentó que hay una pareja de rastas, que mientras el varón hace malabarismos con unos tubos, la mujer va de carro en carro pidiendo limosna, pero con chacos en mano, lo cual se puede tomar como una medida de intimidación, dijo.
De igual forma en el crucero de López Mateos con la calle Colegio Militar una persona que tiene ya varios años pidiendo limosna en las calles, le ha dado por hacerla de tragafuego poniendo en riesgo su vida y la de los mismos automovilistas, ya que el trabajar con sustancias volátiles puede afectar a terceros al momento de hacer su acto.
En este sentido, coincidieron en señalar que debe de haber alguna instancia que encauce a estas personas o que les busquen albergues en donde puedan recuperarse, pues sí representan un serio peligro para la sociedad.

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